GRASA
CORPORAL
El
organismo humano requiere cierta cantidad
de grasa corporal para mantenerse saludable,
pues esta sustancia es importante para regular
la temperatura corporal, aportar energía,
proteger y aislar a los órganos (como
si fuera un colchón), así como
para producir hormonas (particularmente en
la mujer).
Para
que se puedan cumplir dichas funciones, en
el cuerpo se almacenan dos tipos de grasas
diferentes; una de ellas es denominada esencial,
y se aloja (en pequeñas cantidades)
en los músculos, sistema nervioso central
(conformado por médula espinal y cerebro),
órganos y médula ósea
(material blando y esponjoso que se encuentra
en el interior de los huesos). Para el hombre,
este tipo de lípido abarca entre 3%
y 4% de su peso corporal total, en tanto que
en la mujer suma aproximadamente 10% ó
12% del mismo. En las féminas el porcentaje
es mayor debido a que incluye la grasa del
tejido mamario y depósitos en caderas,
abdomen y pelvis, en donde es necesaria para
el funcionamiento del sistema reproductivo.
Por
otra parte, también se tiene la llamada
grasa almacenada, que es la que el organismo
guarda como reserva energética en todo
el cuerpo. El porcentaje saludable en hombres
debe ser del 8% al 19%, y en mujeres del 11%
al 21%.
Ahora
bien, es importante aclarar que el peso que
nos indica la báscula no proporciona
la cifra de grasa corporal en la persona,
por lo cual la cantidad de kilos que indica
no es determinante para saber si una persona
tiene sobrepeso u obesidad. Por ejemplo, dos
personas del mismo sexo e igual estatura que
pesan lo mismo según los datos de la
báscula y las mediciones estándar
por edad y sexo, pueden poseer una composición
corporal totalmente diferente: una es atlética
y con porcentaje de grasa corporal normal
o bajo (el músculo pesa más
que la grasa) y la otra es una persona con
sobrepeso (más grasa que tejido muscular).
| Métodos
para medir la grasa corporal |
¿Cómo
saber si una persona tiene sobrepeso u obesidad?
La herramienta médica que proporciona
una respuesta aproximada es el Índice
de Masa Corporal (IMC), que se obtiene mediante
una operación aritmética que
consiste en dividir la cantidad de kilogramos
del individuo entre el número obtenido
al elevar al cuadrado la cifra de su estatura.
Por ejemplo, si alguien pesa 85 kilogramos
y su estatura es 1.70 m, deberá dividir
85 entre 2.89 (resultado de multiplicar 1.70
x 1.70), con lo que se obtiene un IMC de 29.4.
(Ver calculadora Peso Ideal e Índice
de Masa Corporal). De acuerdo a este cálculo
puede determinarse cómo se encuentra
el peso corporal, lo cual se valora al comparar
el resultado con la siguiente tabla:
| Índice
de Masa Corporal |
Se
considera |
Menos
de 16
De 17 a 20
De 20 a 24
De 24 a 29
De 29 a 34
Más de 34 a 39
Más de 39
|
Desnutrición
Bajo peso
Peso normal
Sobrepeso
Obesidad
Obesidad severa
Obesidad de alto riesgo |
Cabe
destacar que lo anterior sólo nos muestra
una aproximación, ya que no considera
la complexión de las personas, asimismo,
debe tomarse en cuenta que hay ocasiones en
que el peso corporal puede parecer elevado
y el IMC, incluso, revelar obesidad, lo cual
no necesariamente significa que se tenga un
problema, ya que hay individuos con gran cantidad
de músculo y éste pesa más
que la grasa, lo que frecuentemente le llega
a suceder a la gente que practica mucho ejercicio.
Asimismo,
los médicos se apoyan en otros métodos
para la medición de la grasa corporal,
los cuales incluyen el uso de los siguientes
dispositivos:
Calipers.
Especie de pinzas que miden el porcentaje
de grasa a nivel de pliegues cutáneos.
Básculas especializadas. Son
del mismo tamaño que las que se utilizan
regularmente, pero además de proporcionar
el peso corporal, indican el porcentaje de
grasa. Primero, hay que digitar algunos datos
personales y luego subirse a la báscula
sin ropa, y tal aparato hace una análisis
a través de una corriente que pasa
por todo el cuerpo; como la grasa se resiste
a la energía, el aparato mide tal efecto
hacia la corriente y de esa manera da el resultado
Hidrodensiometría. Consiste
en sumergir a la persona en un tanque lleno
de agua especialmente diseñado para
esta medición y, mediante la activación
de un sistema computarizado, registra la cantidad
de grasa corporal.
Cabe destacar que cuando se presenta obesidad,
ésta puede clasificarse de la siguiente
forma:
Endógena. Se desarrolla
a edad temprana; se caracteriza por incremento
en el número de células grasas
del organismo y se presenta a causa de problemas
hormonales o anomalías en las glándulas
tiroides (controla el metabolismo) e hipófisis
(regula el hambre).
Exógena. Normalmente
se presenta en la adultez, ocasiona incremento
en el tamaño de las células
grasas y se manifiesta cuando se sigue dieta
alta en grasas y azúcares.
| Importancia
del consumo de grasas |
Las
grasas obtenidas a través de la alimentación
son vitales para conservar buena salud, ya
que aportan energía, regulan la temperatura
corporal, ayudan a que la piel se mantenga
en buen estado, contribuyen en la producción
de hormonas y favorecen la absorción
de ciertas vitaminas, como la A, D, E y K.}
Es
importante saber que las grasas nos aportan
nueve calorías por gramo, y que se
les clasifica de diferentes maneras:
Saturadas.
Se encuentran en carnes rojas, leche
y derivados, y en vegetales como el coco;
si se consumen en exceso aumentan los niveles
de colesterol (tipo de grasa que al encontrarse
en cantidad abundante puede tapar las arterias)
en la sangre.
Monoinsaturadas. Se obtienen
a través de carnes blancas, almendras,
avellanas y aceites de oliva y girasol; ayudan
a disminuir el colesterol.
Poliinsaturadas. Al igual
que las anteriores, también disminuyen
el colesterol; están presentes en los
aceites de girasol, maíz y soya.
El consumo de grasas
causa ciertas preocupaciones médicas
y estéticas, pues en exceso genera
diversos problemas, como aumento de peso,
incremento de los niveles de colesterol en
sangre, aterosclerosis (formación de
placas de grasa en el interior de las arterias),
riesgo de padecer enfermedades en el corazón
y diabetes.
Por
lo anterior, la cantidad de lípidos
consumidos al día debe oscilar entre
30% y 35% del total de calorías ingeridas
(aproximadamente una tercera parte). Para
reducir las grasas, los expertos en salud
recomiendan seguir dieta balanceada (la cual
puede apoyarse con multivitamínicos
y suplementos alimenticios), consumir mayor
cantidad de fibra, beber entre 2 y 3 litros
de agua diariamente, preparar los alimentos
con aceites de oliva, soya o maíz,
preferir lácteos descremados, retirar
el exceso de grasa de los comestibles y reducir
la ingesta de productos fritos.
Lo
anterior debe complementarse con una rutina
de ejercicios supervisada por el médico
o un especialista en acondicionamiento físico,
la cual puede incluir aeróbicos (caminar,
correr, jogging, natación, spinning
o ciclismo) y levantamiento de pesas; los
beneficios que se pueden obtener de esta práctica
se resumen en: